"No soy perfecta. Me encenago a diario y escarbo en la greda a un paso de zozobrar de mis piernas.
Soy vehemente y mudo de piel como lo hace aquél que novela.
Camino veleidosa e irregular, imprecisa incluso con mi ciencia.
Me desembarco de mí cuando ayer no supe arriar las velas.
Pero siempre soy yo, inmutable ante cualquier cancela."
Error
Blindada intuición que practica orgías con la mente salpicada de duelos. Calla y, mientras calla, rompe equilibrios gritando falacias que se aventuran a cruzar alambradas repletas de espinos. Retrocede y se araña y, en su arrepentimiento, acelera el avance hacia el coto oscuro.
Un vez allí, no atina a volver y camina insalvablemente perdida. Todo sentidos. Ojo avizor. En tierra de nadie. Sin sol (sin luna). Allí no hay veredas. Por acusarlas, las perdió. ya no las tiene.
"No vuelvas", se sugiere. "Camina presurosa, no hay error...". Errada -eternamente- vagará y, sin elección, tropezará con su siguiente e ineludible error.
Por no sentirse cazada, le llamará presa.
REBAJAS
Medio kilo de comprensión ofertaba tu brillo,
que adquirí a precio de tonelada.
Vacié, por ella, todos mis bolsillos
y lo atesoré junto a tu mirada.
Tuve que comprar entereza a plazos
para no caerme ante tus palabras.
Alquilaba, las tardes, horas en tus brazos
y supliqué piedad muchas madrugadas.
Y caminé por Madrid, vendiendo mi alma,
en cada escaparate que me miraba.
Cada vez que tú robabas mi calma,
yo pujaba por que me llamaras.
Hoy pongo en venta toda mi ilusión,
liquidándola a precio de ganga.
Todo el escaparate por una canción
que me saque de estas rebajas.
Las Maripepis
Hoy la jornada laboral me permite abrir este documento de word y estallar. Los mareos y nauseas me vienen acompañando desde hace unas doscientas quince horas, momento en el cual se me indisgestó el mundo.
Recuerdo los juegos de recortables que usaba siendo niña, esas rechonchas muñecas de cartón que, mediante pestañas, podían ser equipadas con todo tipo de vestidos y complementos: el pijama, el atuendo de playa, el uniforme escolar... y que, por alguna extraña razón, jamás parecieran vestidas del todo. Se distinguían como realidades ajenas, por un lado la siluetilla de cartón, por el otro, cualquier tipo de avalorio superpuesto. Nunca parecieran fundirse y ser un todo. Por explicarme mejor, cuando yo vestía a mis recortables con esa ortopédica moda, ¡seguía pareciéndome que estaban desnudas!, aunque las colocara un bolso en cada mano.
En aquellas lentas tardes nunca resolví el enigma. En esta frenética mañana, tampoco.
Hoy sé que me siento igual que cualquiera de esos rígidos muñequitos, la adaptación a la realidad, o bien, ese vestido imprescindible que toca cada día y que, oportunamente selecciono, casi siempre me hace sentir desnuda. Me siento igual de perpleja que con seis años: ajena a lo que se me coloca a través de esa pestaña -herramienta que existe para hacer encajar realidad y sujeto- y sigo sin saber si es que los vestiditos están mal confeccionados o si el maniquí -es decir, la que viste y calza- viene de serie con una deformidad.
Hoy me siento como una "Mari Pepi" resignada, muy, muy resignada y tan sólo tengo deseos de andar desnuda, de liberarme de todo eso que me cuelgan y que yo no necesito.
Por favor, dejen a las Maripepis desnudas o, al menos, a aquellas a las que nuestra falda no ondea al viento ni creemos que se necesario.
Realismo Mágico
Todos hemos escuchado hablar de la corriente literaria “Realismo mágico”, cada vez que ha caído en nuestras manos libros como “Cien Años de Soledad” del maestro Gabriel García Márquez. Pero ¿qué es el “Realismo Mágico”?
Como término, fue acuñado en la tercera década del siglo XX y empleado por primera vez por Franz Roh -crítico francés- para referirse a una escuela de pintura. Por tanto, lejos de ser un término originariamente literario, se usó por el mencionado crítico para describir a un grupo de pintores post-expresionistas siendo absorbido, posteriormente, en el campo de las artes plásticas y sustituido por el término “nueva subjetividad”, pero fue tomado por la literatura para enmarcar una tendencia hispanoamericana en 1970.
El realismo mágico se puede definir como un modelo estilista que describe lo común, lo cotidiano como algo que se muestra irreal o extraño. El creador se recrea en aspectos del día a día y trata de extraer y desenmarañar lo peculiar que existe en lo común y en las acciones humanas. No se trata de elevar al rango de realidad la magia, sino de dibujar la realidad como un ente mágico. Es un arte, el arte de sugerir lo sobrenatural siendo fiel a la naturaleza, trastocando para ello, la percepción de las cosas, los personajes y su “haceres”. Ningún personaje “realista mágico” lo vamos a encontrar en menesteres como el extrañamiento o desconcierto frente a los acontecimientos mágicos en los que se ven envueltos. Es una alteración fabulosa de la realidad desprovista de sorpresa o sobrecogimiento ante lo sobrenatural que acontece.
La corriente literaria está empapada de la cultura latinoamericana, a partir de la interpretación de los europeos acerca del fenómeno de la colonización. Descripción de relatos sorprendentes acerca de las cosas mágicas que los exploradores encontraban en sus viajes.
La primera manifestación del realismo mágico en un cuento aparece en 1920 con “El Hombre muerto” de Horacio Quiroga y culminará la tendencia, varios años después, a través de Borges y con “Cien Años de Soledad” de Gabriel García Márquez.
Este fenómeno es capaz de superar la imaginación del lector, pero sin desprenderlo de esas tradiciones que heredó de sus antepasados o aprendió de la vida misma.
Muchos escritores son considerados como pertenecientes a esta corriente literaria: Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier, Gabriel García Márquez, Isabel Allende, Salmán Rushdie, Lisa St Aubin de Terán, Louis de Berniéres, Gunter Grass, Laura Esquivel, Mario Vargas Llosas...
Los rasgos de nuestros protagonistas, dentro de su realidad, pueden ser: clarividencia, levitación, vidas largas al estilo bíblico, milagros, enfermedades mitad imaginarias que son exageradas hiperbólicamente…
Hubo algunas causas que podríamos considerar condujeron a la irrupción del realismo mágico podrían ser: la crisis de la religión; crisis del postmodernismo: el postmodernismo había agotado su manantial y ya no podía inventar estructuras nuevas porque sus frases carecían de lo mágico; el aumento paradójico de la alineación y la soledad en el medio de un mundo más y más aglomerado tenía que ser resaltado en literatura frente a la frialdad del postmodernismo.
El realismo mágico apareció paralelamente con la cultura Beat y ambas corrientes descubrieron, por rutas y raíces distintas, la felicidad de las cosas simples.
El realismo mágico es una crónica dentro de la cual se suceden los más fantásticos detalles y milagros hechos por personajes con dones y poderes estrafalarios -que son descritos por sus hazañas- todo en una épica acelerada, llena de cosas grotescas, metáforas, hipérbole y lenguaje poético.
Como término, fue acuñado en la tercera década del siglo XX y empleado por primera vez por Franz Roh -crítico francés- para referirse a una escuela de pintura. Por tanto, lejos de ser un término originariamente literario, se usó por el mencionado crítico para describir a un grupo de pintores post-expresionistas siendo absorbido, posteriormente, en el campo de las artes plásticas y sustituido por el término “nueva subjetividad”, pero fue tomado por la literatura para enmarcar una tendencia hispanoamericana en 1970.
El realismo mágico se puede definir como un modelo estilista que describe lo común, lo cotidiano como algo que se muestra irreal o extraño. El creador se recrea en aspectos del día a día y trata de extraer y desenmarañar lo peculiar que existe en lo común y en las acciones humanas. No se trata de elevar al rango de realidad la magia, sino de dibujar la realidad como un ente mágico. Es un arte, el arte de sugerir lo sobrenatural siendo fiel a la naturaleza, trastocando para ello, la percepción de las cosas, los personajes y su “haceres”. Ningún personaje “realista mágico” lo vamos a encontrar en menesteres como el extrañamiento o desconcierto frente a los acontecimientos mágicos en los que se ven envueltos. Es una alteración fabulosa de la realidad desprovista de sorpresa o sobrecogimiento ante lo sobrenatural que acontece.
La corriente literaria está empapada de la cultura latinoamericana, a partir de la interpretación de los europeos acerca del fenómeno de la colonización. Descripción de relatos sorprendentes acerca de las cosas mágicas que los exploradores encontraban en sus viajes.
La primera manifestación del realismo mágico en un cuento aparece en 1920 con “El Hombre muerto” de Horacio Quiroga y culminará la tendencia, varios años después, a través de Borges y con “Cien Años de Soledad” de Gabriel García Márquez.
Este fenómeno es capaz de superar la imaginación del lector, pero sin desprenderlo de esas tradiciones que heredó de sus antepasados o aprendió de la vida misma.
Muchos escritores son considerados como pertenecientes a esta corriente literaria: Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier, Gabriel García Márquez, Isabel Allende, Salmán Rushdie, Lisa St Aubin de Terán, Louis de Berniéres, Gunter Grass, Laura Esquivel, Mario Vargas Llosas...
Los rasgos de nuestros protagonistas, dentro de su realidad, pueden ser: clarividencia, levitación, vidas largas al estilo bíblico, milagros, enfermedades mitad imaginarias que son exageradas hiperbólicamente…
Hubo algunas causas que podríamos considerar condujeron a la irrupción del realismo mágico podrían ser: la crisis de la religión; crisis del postmodernismo: el postmodernismo había agotado su manantial y ya no podía inventar estructuras nuevas porque sus frases carecían de lo mágico; el aumento paradójico de la alineación y la soledad en el medio de un mundo más y más aglomerado tenía que ser resaltado en literatura frente a la frialdad del postmodernismo.
El realismo mágico apareció paralelamente con la cultura Beat y ambas corrientes descubrieron, por rutas y raíces distintas, la felicidad de las cosas simples.
El realismo mágico es una crónica dentro de la cual se suceden los más fantásticos detalles y milagros hechos por personajes con dones y poderes estrafalarios -que son descritos por sus hazañas- todo en una épica acelerada, llena de cosas grotescas, metáforas, hipérbole y lenguaje poético.
En mi barro
En el barro me crié,
mis pies eran de papel.
Las palabras, lecciones de miedo.
Los silencios, zumbidos del ruido.
Aguijones que se clavan
en la vieja herida de ayer,
Ojos sin limbo, mujer callada.
Caja de música que, macabra, gira y no suena.
Resaca de aquello, no cesas...
Fuiste, eres y serás.
Difícil "punto y aparte" huidizo.
Arraigada mi verdad.
UN AMOR DE ABRIL
Eras mío, encajonado en mis estanterías,
Primer caminante de mis galerías.
Conquistador primero de mi andorga,
Prodigio hecho piel de la mía.
Obra de mis andares y poses,
Resultado de mi nombre en otras voces,
Amazonas vivo de mi linfa,
Siendo donde te reconoces.
Estás y no estás, pero te tengo
Clavadito en cada amanecer y,
Cada vez que mis párpados arrían,
Vuelves conmigo a estar. Vuelves a ser.
Huir de tu ausencia con la mía
De limpieza embadurnaré mi cara, de orgullo, de distancia, ni un piar…
Altanera y esquiva cruzaré la acera, antes que tu indiferencia me haga llorar.
Y subiré sofocada a cualquier torreta, lejos del asfalto, enfrentada al mar.
Y tragaré mis palabras de pinchos y clavos antes que pedirte que vuelvas más.
Encontrar el compañero ideal es un concepto aniquilador. En palabras de Badiou: “En todas partes se afirma que las cosas se hacen para su bienestar y su seguridad, desde los agujeros en las aceras hasta los controles policiales. En el fondo ahí tenemos a dos enemigos del amor: la fiabilidad del contrato asegurador y el disfrute de las satisfacciones limitadas”
TORERA
Apoyada en el hombro del otro soy más torera, más pequeñita, más limpia y menos yo. ¿Qué es la valentía? ¿Heroicidad? A mí, me temo, me faltan agallas para caminar por el orbe sin las zapatillas del miedo; no sé sacar de mi mochila esa sensación de alerta y, hasta en las fiestas, cavilo y me zumban los oídos por mis desvelos.
El miedo es correligionario mío y, casi siempre, le dispongo mi hombro para que allí esté. No necesito nombrarme caudillo de arresto, pero sí me preciso testificar mi alarma, tanto como inhalar oxígeno.
El miedo es correligionario mío y, casi siempre, le dispongo mi hombro para que allí esté. No necesito nombrarme caudillo de arresto, pero sí me preciso testificar mi alarma, tanto como inhalar oxígeno.
Intr. Arrojar saliva por la boca.
Tr: Arrojar con la boca algo como escupiendo.
Despedir o arrojar con violencia una cosa.
Rechazar, no aceptar un cuerpo o un asustancia.
Confesar, decir lo que uno "sabe"
Escupes, oras... Despides y arrojas con violencia. Ensucias y enturbias, pero esa confesión, ésa, tu verdad, la que vistes de gala y elevas a la categoría de realidad absoluta. Pura, compacta, llena de sí. Ella no es.
Tu verdad es tuya, propia y respetable. Parte de ti, hecha cuerpo. Interiorizada y capitana de todo este barco. Jefa y tutora
de mi realidad, de mí. De "tu mí".
Pero tu verdad apenas es un reflejo en un cristal empañado de lo cierto, de lo real, de lo que existe. Más tus palabras hacen, construyen, preñan, trazan y llegan a ser.
Pero no. No es.
Pero y, apesar de..., sin dudas, sin titubeos, TÚ despides y arrojas con violencia, rechazas y no aceptas, y dices, creyendo saber...
Recuerdo en sepia
De olvidados pasos queda este recuerdo.
Desarropado invierno que se lleva el aire.
Verano inicial que ganaba el tiempo.
Presente, ahora, que ya no es de nadie.
La luz del verano abría las puertas,
El marrón del otoño juntaba las manos,
El frío del invierno nos torció la mueca,
Hoy la primavera aleja los pasos.
Principio que hiciste batir nuestras alas,
Anteayer que supiste mantener el vuelo,
Ayer que afinaste nuestras miradas,
Hoy, que enmudeces nuestros "te quiero".
Desarropado invierno que se lleva el aire.
Verano inicial que ganaba el tiempo.
Presente, ahora, que ya no es de nadie.
La luz del verano abría las puertas,
El marrón del otoño juntaba las manos,
El frío del invierno nos torció la mueca,
Hoy la primavera aleja los pasos.
Principio que hiciste batir nuestras alas,
Anteayer que supiste mantener el vuelo,
Ayer que afinaste nuestras miradas,
Hoy, que enmudeces nuestros "te quiero".
Seguir actuando
Actuaciones desatinadas que emborronan el final. Interpretar sabiendo que el telón ya se ha bajado. Negarte a reconocer que el decorado se decolora y se agrieta, que la función no se corresponde con el guión, que tu papel de antihéroe es el del protagonista. Que interpretas sin fuerza, que las vigas del teatro se pudren. Que el público se fue... Que no hay historia... Que las luces forman parte de tus esfuerzos oníricos.
Aplaudir y recrearte bajando el telon. El telón que cayó dos actos antes.
Aplaudir y recrearte bajando el telon. El telón que cayó dos actos antes.
Quiero, puedo y pretendo jurar...
Quiero seguir, seguir quiero
Jugándome a las chapas mi alegría
No quiero por mi pilar al dinero
Y sí como cimiento mi sonrisa
Puedo llegar, llegar puedo
A meter mis sueños en la vida
A batirme en duelo con el miedo
A levantarme tras cada caída
Pretendo conseguir, conseguir pretendo
Mantener fresca mi inocencia
Suspirar siempre con sentimiento
Ser solo una con la experiencia
Juro amar, amar juro
A la gente ilusionada
A los corazones puros
A la enérgica mirada
Mañana será, será mañana
El día del “quiero” y el “puedo”
El “pretendo” una liviana
Intención del juramento
Jugándome a las chapas mi alegría
No quiero por mi pilar al dinero
Y sí como cimiento mi sonrisa
Puedo llegar, llegar puedo
A meter mis sueños en la vida
A batirme en duelo con el miedo
A levantarme tras cada caída
Pretendo conseguir, conseguir pretendo
Mantener fresca mi inocencia
Suspirar siempre con sentimiento
Ser solo una con la experiencia
Juro amar, amar juro
A la gente ilusionada
A los corazones puros
A la enérgica mirada
Mañana será, será mañana
El día del “quiero” y el “puedo”
El “pretendo” una liviana
Intención del juramento
No soy

No sé que soporto menos, si mi dificultad por escapar de mi misma o la realidad inconsistente y falsa que rodea todo cuanto es. Yo misma: siempre reclamante y reactiva y, sin embargo, contemplativa y tolerante, con infinitas tragaderas propias de un ser que se queja por no cambiar y que, sin embargo, no extrae aprendizajes racionales, prácticos ni terapéuticos.
Pero, admito, el rechazo de uno a aquello en lo que vive inmerso, supone un desprecio a la propia valía… Mucho cuestionar y cuestionar minutos, horas, días, mientras se permanece sumergido en la inmundicia.
Yo soy la primera que no da un paso hacia el camino de mis deseos, que me nutro de sobresaltos y pataletas aletargadas, loca por encaramarme a sueños y compartimentos diferentes, con colores que conozco; sé bien como son, sé como es la melodía y el estar allí, pero como no lo encuentro, no escapo del resto de estancias deslucidas, cacofónicas y hostiles… Creo que me he conformado porque es más fácil que abrir la puerta y “pasillear” arriba y abajo buscando mi cuarto. Cambio la revolución completa y necesaria por una triste queja en un hilo de voz, destinado a apagarse y disolverse en las ondas.
Lo terrible y peligroso es que a veces me posee la ilusión, parece excitante pero, en realidad, es una gran putada porque es en ese momento cuando se desdibuja el boceto anterior, el firme, el que tiene el mapa, el que me hace escapar de los momentos de psicosis dictándome el “por ahí”. Me pierdo hasta llegar a desconocerme (aún más) y no saber discernir entre aquello que nos es connatural y aquello con que nos hemos contaminado. Más sé que pocos individuos perecieran percatarse del estercolero de contexto en que se mueven. Pero también fantaseo con rodearme de seres lúcidos que me compartan, que griten y modifiquen, que se quejen y lloren, que bailen y maldigan.
¿Quién dirige tu camino? Soy tu responsabilidad, y así te hablo.

Atizada por tus clamores, repulsas e invectivas, comienzo a caminar. El primer encuentro del camino es un individuo de terno sombrío, indescifrable y ceñudo. Su inspección dura y sin una pizca de piedad, hace que me sobrecoja y tenga que sentarme apoyada en la pared. Se acerca, siempre supe que se dirigiría a mí y, en el temblor y celeridad de mis pasos, hay una negativa a rendirme pero ¿por qué escapar? Nadie podría hacerlo porque ese tipo soy yo, y yo soy él.
Responsabilidad, dice llamarse.
Me refiere que mi baja honrilla es fruto de mi creación. Escanciamos café…
Me mira fielmente y me confiesa que tú no puedes quererme porque yo no me quise por quererte a ti; tú lo sabes y me despojas de lo más precioso: mi amor propio.
Yo ya te lo legué, no te desluzcas arrancándomelo.
Te amo
Te miro y... mil alas, mil miedos,
miradas
Te busco y... tus ojos, tus labios
búsquedas
Te expulso y... tus llantos, mis miedos
fracasos
Te quiero y... no soy nada, tú todo
te amo
miradas
Te busco y... tus ojos, tus labios
búsquedas
Te expulso y... tus llantos, mis miedos
fracasos
Te quiero y... no soy nada, tú todo
te amo
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