El contraste. Lo dulce con lo salado. La tortilla convertida en revuelto. La deconstrucción del sentido para buscar el mismo. El amor en los tiempos del ébola.
Desmitificar al dolor. La fragilidad de lo profundo. Aquella frivolidad tan transcendente.
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Ni tus dimes ni mis diretes
Se te olvidan las tildes
y se te olvida la coma del vocativo que me corresponde.
Y yo hago virguerías con las tijeras
de costurera de mi madre contra
los verbos pasados, caducos.
Los coso, así, con pedazos de lozanía,
recorto esto de aquí y zurzo aquello de allá.
Sonrío.
Ahora sí,
ahora leo lo que quiero.
Ahora leo lo que sueño.
E incluso tengo el descaro de una respuesta hilarante
y este soliloquio presumido,
acerca de si este amor es así
o es asao,
y que qué tonterías dices.
¡Me opongo!
Después da igual la respuesta,
también daría igual que no la hubiera
porque en mi pecho todo este montón de nada
sigue siendo lo nuestro.
y se te olvida la coma del vocativo que me corresponde.
Y yo hago virguerías con las tijeras
de costurera de mi madre contra
los verbos pasados, caducos.
Los coso, así, con pedazos de lozanía,
recorto esto de aquí y zurzo aquello de allá.
Sonrío.
Ahora sí,
ahora leo lo que quiero.
Ahora leo lo que sueño.
E incluso tengo el descaro de una respuesta hilarante
y este soliloquio presumido,
acerca de si este amor es así
o es asao,
y que qué tonterías dices.
¡Me opongo!
Después da igual la respuesta,
también daría igual que no la hubiera
porque en mi pecho todo este montón de nada
sigue siendo lo nuestro.
Azul tirando a rojo
De todas mis faltas sólo hay una
que no me atrevo a perdonarme:
haberme entretenido en embalsamarte
siendo proscrita.
que no me atrevo a perdonarme:
haberme entretenido en embalsamarte
siendo proscrita.
Amor niño, qué niño eres
Cuánta quimera líquida dentro de una botella,
cuánta verdad llena de pelusas,
cuánta catástrofe enana dispuesta
sobre el embozo de nuestras sábanas.
El edén tallado en arena y agua,
la esperanza atrapada dentro de un globo,
el amor recortado en goma eva.
Un arlequín sobre mi pelo,
un lanza cuchillos sobre tus labios.
Esta increíble belleza ciclópea
enferma de raquitismo.
cuánta verdad llena de pelusas,
cuánta catástrofe enana dispuesta
sobre el embozo de nuestras sábanas.
El edén tallado en arena y agua,
la esperanza atrapada dentro de un globo,
el amor recortado en goma eva.
Un arlequín sobre mi pelo,
un lanza cuchillos sobre tus labios.
Esta increíble belleza ciclópea
enferma de raquitismo.
Todo era lo mismo
pedirte lo que yo sí ofrezco.
Lo mismo en pequeñito,
en susurro.
Como la gota de agua es idéntica al océano.
Dime esto,
sólo esto que yo te digo que me digas
porque necesito
que me necesites.
Eso justo.
Tan sólo es mendigar,
asequible como el niño
de cinco años que levanta la cabeza,
mira al adulto
y sabe que está en sus manos.
Este eco sólo repite un sonido
que rebota.
Y yo que reboto desde mi hígado,
desde mis entrañas
y choco contra tu ausencia,
contra tu nuca.
Todo era lo mismo,
el abrazo era lo mismo que la queja.
Todo igual,
repetido.
Era mi pena y tu ausencia.
Todo lo mismo,
como la gota de agua es idéntica
al océano.
pedirte lo que yo sí ofrezco.
Lo mismo en pequeñito,
en susurro.
Como la gota de agua es idéntica al océano.
Dime esto,
sólo esto que yo te digo que me digas
porque necesito
que me necesites.
Eso justo.
Tan sólo es mendigar,
asequible como el niño
de cinco años que levanta la cabeza,
mira al adulto
y sabe que está en sus manos.
Este eco sólo repite un sonido
que rebota.
Y yo que reboto desde mi hígado,
desde mis entrañas
y choco contra tu ausencia,
contra tu nuca.
Todo era lo mismo,
el abrazo era lo mismo que la queja.
Todo igual,
repetido.
Era mi pena y tu ausencia.
Todo lo mismo,
como la gota de agua es idéntica
al océano.
He emigrado
(La palabra es lo único que explica)
He emigrado.
He abandonado mi obra
porque vino suplicándome orfandad
y yo
le doy la oquedad de lo que cree que es ventana
Y mi disimulo
y mi ausencia
con todos los peros
manchada de sin embargos.
Pero me he ido
para que entienda cuán mía es
cuánto le he entregado
cuánto me ha parido
Cuán madre suya soy
O tal vez
cuánto me necesita porque la demando
o tan sólo
cuánto la abandono
porque se ha marchado.
He emigrado.
He abandonado mi obra
porque vino suplicándome orfandad
y yo
le doy la oquedad de lo que cree que es ventana
Y mi disimulo
y mi ausencia
con todos los peros
manchada de sin embargos.
Pero me he ido
para que entienda cuán mía es
cuánto le he entregado
cuánto me ha parido
Cuán madre suya soy
O tal vez
cuánto me necesita porque la demando
o tan sólo
cuánto la abandono
porque se ha marchado.
"Barquito de papel,
sin nombre, sin patrón
y sin bandera,
navegando sin timón
donde la corriente quiera.
Aventurero audaz,
jinete de papel
cuadriculado,
que mi mano sin pasado
sentó a lomos de un canal."
(Joan Manuel Serrat)
Qué habríamos formado, amor, si en vez de ruido
Hubiéramos vivido seriamente la paz mansa
Y nos hubiéramos encontrado en el camino
Para una vida eterna en
nuestra cama.
Seríamos, tal vez, no este poemario
Pero sí una novela de costumbre
Y un amor que, en vez de cera,
Rodase así como las piedras.
Un amor que no se rompa
Como un barquito de
Papel de esos que
Siempre flotan
Dócilmente
Por mil
Aguas
.
Yo era azul
Yo era azul y lloraba
¿Te acuerdas?
Mirando a una pared
Te esperaba.
Y el tiempo, puñales
Y la casa, menguante
Y el aire era sólido
Y yo azul
Y triste
Y pálida
Y los ojos en la métrica
Para no verme
En los diptongos
En la parábola.
Cerrados hacia afuera
Abiertos hacia el vientre.
Y fue el primero
Y el que muta
Y el que es primavera.
Y el que se llueve
Y el de la flores
Y el de las hogueras
Y se cerró esa puerta.
Yo era azul
Y tú no estabas
¿Lo recuerdas?
¿Te acuerdas?
Mirando a una pared
Te esperaba.
Y el tiempo, puñales
Y la casa, menguante
Y el aire era sólido
Y yo azul
Y triste
Y pálida
Y los ojos en la métrica
Para no verme
En los diptongos
En la parábola.
Cerrados hacia afuera
Abiertos hacia el vientre.
Y fue el primero
Y el que muta
Y el que es primavera.
Y el que se llueve
Y el de la flores
Y el de las hogueras
Y se cerró esa puerta.
Yo era azul
Y tú no estabas
¿Lo recuerdas?
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